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El carácter de la economía cartaginesa

La cuestión del Mercado.
Los principales medios de producción estaban constituidos, aún en lugares como Cartago, donde el comercio tenía una gran importancia, por la tierra y el trabajo no libre -que no hay que confundir necesariamente con esclavitud ya que existían variadas formas de dependencia- por lo que difícilmente el Mercado, tal y como lo entendemos hoy, podía intervenir dirigiendo o regulando los procesos económicos. Los elementos propios de una economía de mercado, como la iniciativa privada, las ganancias y los beneficios, el riesgo, y la fluctuación de los precios en función de la oferta y la demanda, no desempeñaron un papel dominante al encontrarse sometidos a unas condiciones que emanaban, no de la actividad económica, sino de las esferas jurídica, política y social.

Los intercambios no mercantiles desempeñaban a menudo un importante papel en el conjunto de la actividad comercial, y las propias oscilaciones en los precios eran frecuentemente ocasionadas por factores de índole extraeconómica, en el sentido moderno del término, como plagas, sequías, guerras o decisiones políticas. El comercio podía constituir una fuente importante de ganancias, pero lo interesante es observar como la tendencia general consistía en reinvertir dichas ganancias en la adquisición de tierras o en los préstamos con interés.

En la propia Cartago los datos de que disponemos muestran la existencia de diversos grupos de población dependiente y, por supuesto, ciudadanos libres, junto a una aristocracia involucrada al mismo tiempo en la política y el comercio. Una situación típica de la Antigüedad que hace muy improbable la existencia de un auténtico mercado de trabajo que movilice la fuerza de trabajo, la tierra y las subsistencias. Ahora bien, sin mercado de trabajo no es concebible una economía de mercado, y sin economía de mercado, el comercio, que es sólo una parte de la actividad económica, difícilmente se podrá regir por la oferta-demanda, la libre competencia o la iniciativa privada. Aún así, muchas personas confunden valor de cambio o presencia de moneda con economía de mercado.

Sector público/sector privado.
¿Cual era, por otra parte, la diferencia entre iniciativa privada y pública?. En muchas ocasiones, en las sociedades antiguas los límites entre lo que nosotros llamamos el sector público y el privado son imperceptibles o no se encuentran bien definidos, al no formar la economía una esfera independiente de la actividad política o las relaciones sociales, lo que posibilitaba que unas mismas personas pudieran actuar en ambos sectores simultáneamente. Según Aristóteles la aristocracia cartaginesa que detentaba el poder se enriquecía mediante negocios diversos:

“Es absurdo también creer que se produce el cambio hacia la oligarquía por lo siguiente, porque los magistrados son codiciosos y negociantes, y no porque los que sobresalen con sus fortunas no consideran justo que tengan parte en la ciudad por igual los que nada tienen y los que tienen. En muchas oligarquías no es posible enriquecerse, sino que hay leyes que lo impiden; pero en Cartago, con un gobierno democrático, se enriquecen y en modo alguno han cambiado”. (Pol., V, 12, 1316b; TRAD. C. García Gual y A. Pérez Jiménez)

Este enriquecimiento y los negocios que lo generan ¿se realizaban a título público o particular?. Seguramente la pregunta le habría resultado inadecuada al filósofo ateniense. Tanto en la economía fenicia como en la cartaginesa el objetivo de la producción estaba fijado por las necesidades de reproducción social de la élite, por lo que la acumulación de capital no tendría significado o sería muy limitada. A pesar de ser una ciudad volcada al comercio Cartago llegó a desarrollar un importante sector agrario. El comercio, como una forma específica de distribución mediante intercambios no puede ser extraído, sin más, del resto de las actividades económicas, relacionadas con la producción y el consumo, con las que constituye un todo.

Por supuesto los comerciantes financiaban las compras, fletaban los barcos y se hacían cargo de los costes de transporte y almacenamiento, por lo que la iniciativa privada se encontraba bien representada. Pero no se habría podido desenvolver sin la ayuda del Estado que era responsable de la política marítima, garantizando la seguridad en las rutas y puertos y fijando las equivalencias de los recursos más perentorios para la economía pública, al tiempo que encargaba las pertinentes adquisiciones a las compañías de comerciantes y mercaderes. Sin la presencia e intervención del Estado y, en su nombre, de los agentes del gobierno, la iniciativa privada es dudoso que hubiera podido llegar a existir alguna vez, lo que por otro lado es válido para las condiciones generales en que se desarrollaba el comercio antiguo y aclara, de paso, un elemento crucial del debate entre los que asignan un carácter mercantilista a la economía antigua y quienes por el contrario lo niegan.

La moneda.
La presencia de moneda tampoco debe ser mal interpretada. Su uso fue más antiguo entre los griegos que entre los cartagineses, a los que se considera, junto con los demás fenicios, el pueblo, comercial por excelencia. No obstante, la aparición de la moneda tuvo aquí y allí un significado extraeconómico, sobre todo social y político, dentro del desarrollo de las relaciones sociales y de la definición de valores, que implicaba la aparición de sentimientos cívicos y de emblemas con los que identificarse. Entre los griegos, la moneda hizo su aparición como una perpetuación de los valores de "prestigio", del blasón y de la "profusión" aristocrática muy pronto transformada en mero instrumento "político" y del progreso normativo de la comunidad cívica.

Las primeras monedas cartaginesas se acuñaron en Sicilia durante el siglo V a. C. y fueron empleadas fundamentalmente en retribuir a las tropas mercenarias. En cualquier caso, la circulación de bienes y monedas no coincide en general, ni en el ámbito local, por la ausencia de fracciones pequeñas en la acuñación, lo que implica que tales monedas no estaban destinadas a los intercambios, ni fuera de su área de emisión, donde son raras, por lo que el comercio de gran alcance no ha podido ser un factor determinante en la creación de la moneda.


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