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La ciudad

A medida que la aglomeración urbana se fue ampliando con el paso de los siglos, el primitivo asentamiento arcaico en la colina de Byrsa quedo convertido en la acrópolis o ciudadela de la ciudad. Los trabajos de los arqueólogos han demostrado que la cima de esta colina, de unas 4 ha de superficie, fue nivelada, tranformándola en una pequeña meseta, para poner los cimientos de la ciudad romana de época de Augusto, con lo que, sin ninguna duda, fueron arrasados los últimos vestigios de la ciudadela de Cartago.

Didodoro (XX, 44) contrapone la Ciudad Nueva, de amplias calles y espacios vacios, con una Ciudad Vieja de calles más estrechas. ¿Se trata de Byrsa?, posiblemente. La Gran Plaza o Agora, rodeada de altos edificios, parece un punto de intersección entre ambas, pero se desconoce su emplazamiento concreto, aunque algunos textos, permiten situarla en algún lugar de la pequeña llanura litoral, al norte de la zona portuaria. Desde ella se accedía a la ciudadela a través de las calles que ascendían por la pendiente de Byrsa.

Apiano menciona también Mégara, un lugar de huertos bien irrigados al abrigo de las murallas de la ciudad, al norte de las colinas de la ciudad:

“Mégara era un suburbio muy extenso de la ciudad adyacente a la muralla...estaba plantada de huertos y llena de árboles frutales separados por cercados de piedra y setos de zarzas y espinos, además de canales profundos de agua que corrían en todas direcciones....”. (Lib., 117; TRAD. A. Sancho Royo)

Este sector, con una superficie aproximada de unos setenta y cuatro kilómetros cuadrados había sido incorporado al sistema defensivo de Cartago con una línea de fortificaciones cuyo perímetro de treinta y cuatro kilómetros rodeaba la península y cerraba el istmo al continente. ¿Se encontraba la Ciudad Nueva al S.E. de esta zona agrícola protegida por los muros de Cartago?. Algunos indicios han permitido suponer su ubicación al norte de la meseta del Odeón, entre Sidi bu Said y Mégara, zona de fincas rurales, explotaciones agrícolas, y lujosas mansiones, y primera campiña de Cartago.

El tofet o recinto de Tanit, estaba ubicado junto a una zona lacustre cercana a la playa, donde luego se construirán los grandes puertos, casi un kilómetro al sur de la colina de Byrsa, y ya estaba en uso en el siglo VIII a. C. Desde aquí, la parte más meridional de Cartago que se abre a la bahía de Kram, hasta la Ciudad Vieja se extendía, cercana al mar, una zona de trabajo artesanal y manufacturero donde los arqueólogos han encontrado vestigios de talleres metalúrgicos y de tintura, así como alfares.

Entre las colinas de Juno y de Byrsa y la linea de la costa se encuentran buena parte de los barrios residenciales del siglo V a. C. en adelante, adaptando la cuadrícula casi regular y octogonal de esta “ciudad baja” a las orientaciones radiales de las laderas sur y este de la colina de Byrsa, donde la ciudad de los vivos había robado algo de espacio a la de los muertos, prueba a su vez inequívoca del ímpetu de la expansión demográfica y urbanística de Cartago. Aquí se ubicaba el “barrio marítimo” que terminaba en la plaza y la puerta de la muralla meridional que se mencionan una inscripción (RANL, VIII ,21, 1966, pp. 201-209).

No sabemos mucho del urbanismo de Cartago, por lo que debemos utilizar las escasas informaciones que proporcionan los textos antiguos junto con los resultados de las excavaciones arqueológicas para aproximarnos un poco al aspecto de la ciudad. Una ciudad dotada de plazas, fuentes, como la de las Mil Anforas al pie de la colina de Sta. Monica muy cerca del mar, y amplias calles por las que discurrieron sin dificultad las tropas de Bomilcar formadas en cinco columnas. Apiano al narrar el avance de los soldados de Escipión desde el Agora hacía la ciudadela, menciona la existencia de edificios de seis pisos:

“... el objetivo principal de Escipión se centraba en Byrsa, puesto que era la zona más fortificada de la ciudad y la mayor parte de sus habitantes se habían refugiado en ella. Había tres calles que subían desde la plaza pública hacia ella, flanqueadas por casas de seis pisos, casi pegadas unas a otras...”. (Lib., 128; TRAD. A. Sancho Royo)

Diodoro, por su parte, habla de calles estrechas bordeadas de edificios de varias plantas. Estrabón (XVII, 3, 14) menciona las casas que rodeaban la colina de Byrsa y Tito Livio (XXIII, 12, 1, XXX, 24, 10) alude en varias ocasiones el edificio en el que se reunía el Senado cartaginés, aunque no aporta descripción alguna. El Agora o plaza pública, que en los textos latinos se denomina Foro, es mencionada en diversas ocasiones por los autores antiguos, como Tito Livio ( XXXIIII, 45) o, una vez más, Apiano:

“Después de apoderarse del muro de Cotón, Escipión tomó la plaza pública que estaba próxima...” (Lib., 127-8)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos soy un estudiante de historia interesado en Cartago, ya en el pasado me he enfrentado a escritos suyos como el manual de "Historia del Próximo Oriente Antiguo" y otros manuales de Salamanca.
Mi duda es si se conoce la posición que ocupaba el senado en la ciudad, sería ese edificio grande situado en Byrsa en las reconstrucciones?

Carlos G. Wagner dijo...

Lo cierto es que no estamos seguros, aunque se cree que debía estar cerca de la Gran Plaza publica. El edificio de Byrsa corresponde al templo de Eshmun.

Anónimo dijo...

Gracias por la rápida respuesta.
Ahora me surge otra pregunta, si es tan amable: todos los edificios que se sitúan virtualmente en la acrópolis, estarían relacionados con el mantenimiento o la actividad del templo o serían viviendas privadas presumiblemente aristocráticas? si nos regimos por el mundo griego esto último no sería muy probable imagino.

Carlos G. Wagner dijo...

Probablemente tenían que ver con la actividad del o de los templos.